Faro de Pechiguera en Lanzarote

Faro de la Punta Pechiguera en Lanzarote

Explorando la Historia y el Misterio del Faro de la Punta Pechiguera en Lanzarote

En el extremo más al suroeste de la paradisíaca isla de Lanzarote, en las cercanías de Playa Blanca, se yergue majestuoso un testigo silente que ha marcado la historia marítima de las Canarias: el Faro de la Punta Pechiguera. Con su estratégica ubicación en el Estrecho de la Bocayna, este faro se erige como un hito crucial que señala el paso entre Lanzarote y Fuerteventura, dos islas unidas por una ruta marítima frecuentada por navegantes a lo largo de los siglos.

Historia y Legado del Faro de Pechiguera

El Faro de Pechiguera tiene una historia rica que se remonta al siglo XIX. En 1861, como parte del Plan de Alumbramiento de las Islas Canarias, se subastó la planificación del proyecto del faro. La tarea fue otorgada a Juan de León y Castillo, un ingeniero destacado de la región, en colaboración con el ingeniero lanzaroteño Clavijo.

Juan de León y Castillo, conocido por diseñar otros faros notables en la región, dejó su huella en la arquitectura de Pechiguera. La construcción, inaugurada en 1866, sigue el patrón arquitectónico típico de las Islas Canarias. Su estructura de piedra y barro encalado, con detalles en cantería, refleja el neoclasicismo de la época.

Arquitectura Singular del Faro de Pechiguera

El Faro de Pechiguera se presenta como un edificio sobrio y sencillo, con una decoración austera. La vivienda de los fareros sigue el patrón de las viviendas tradicionales canarias, con un patio central y aljibe. La torre, el corazón de la estructura, se alza a 9,5 metros sobre el terreno y 15,6 metros sobre el nivel del mar.

En su inauguración, el faro emitía una luz fija y blanca visible a 12 millas náuticas, utilizando una óptica de cuarto orden y una lámpara de aceite de oliva. A lo largo de los años, experimentó mejoras en su sistema de iluminación, culminando en la automatización con una válvula solar de gas acetileno en 1969.

Después de 120 años de servicio ininterrumpido, el faro original dejó de funcionar en 1986, siendo reemplazado por una estructura más moderna en 1989. Aunque el antiguo faro se encuentra en estado de ruina y abandono en la actualidad, su importancia histórica y arquitectónica ha sido reconocida. En 2002, el Gobierno de Canarias lo declaró Bien de Interés Cultural (BIC), y en 2003, fue incluido en el Inventario de Bienes Inmuebles en la categoría de «Monumento» por la Dirección General de Bellas Artes del Ministerio de Cultura de España.

Un Enigma Llamado Pechiguera

Curiosamente, el nombre «Pechiguera» sigue siendo un enigma. Aunque la zona se caracteriza por tierras llanas e improductivas en El Rubicón, el origen preciso del nombre es un misterio sin resolver.

Una de las facetas cruciales para comprender el nombre Pechiguera es su conexión con la fitonimia, la rama de la toponimia que explora los nombres relacionados con la flora y la fauna. En este contexto, las variantes como Pesagueiro y pexigueira están vinculadas al «duraznillo» y al melocotonero, sugiriendo la posible presencia de estos árboles en las áreas que llevan el nombre de Pechiguera.

Por otro lado, herba pexegueira, derivada de «persicaria», hace referencia a especies botánicas como Polygonum persicaria y Polygonum lapathifolium. Aunque estas especies no se encuentran en las islas que llevan el nombre, el Polygonum maritimum en la zona de Pechiguera podría explicar su presencia, gracias a su distintiva disposición de ramas conocida como treintanudos de mar.

La diversidad lingüística y cultural se refleja en las múltiples variantes y derivaciones del nombre Pechiguera a lo largo del tiempo. En el siglo XVII, Próspero Casola menciona la «caleta de Pretegueros» en Fuerteventura, posiblemente una deformación de «prexigueiro», como se registra en el diccionario de Bluteau en 1721.

Además, se plantea un matiz figurativo para Pechiguera, relacionándolo con la maleza invasora que obstaculiza el crecimiento de los cultivos, sugiriendo una posible descripción de tierras infértiles o secas, además de su connotación botánica.

En este viaje a través de variantes y derivaciones, es esencial reconocer la contribución de eruditos y lingüistas, como el DHECAN y Próspero Casola, quienes han desentrañado los misterios de la toponimia de Pechiguera, proporcionando una valiosa comprensión de la identidad y significado detrás de este intrigante nombre geográfico.

Con su majestuosa presencia y su enigmático nombre, el Faro de la Punta Pechiguera en Lanzarote sigue siendo una pieza clave en el rompecabezas histórico y cultural de las Islas Canarias, recordándonos la importancia de preservar y comprender nuestro patrimonio marítimo y lingüístico.

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